miércoles, 14 de octubre de 2009

Primer duelo Guayaquil-Quito en el fútbol

El 6 de mayo de 1911 se fundó la llamada Liga Deportiva Guayaquil, primera entidad multideportiva que se creaba en el país, gracias al visionario entusiasmo de Manuel Seminario, Ernesto Arroba, Alejo Madinyá, Juan Alfredo Wright, Julio Básconez, Eduardo Puig Arosemena y otros deportistas. El 25 de junio de 1911, con la intervención del Club Sport Guayaquil, Chile Foot Ball Club, Club Sport Unión, Club Sport Libertador Bolívar, C.S. Vicente Rocafuerte, C.S. Sucre, C.S. Santiago, C.S. Patria, C.S. Ecuador y otras oncenas, se inició el primer torneo de fútbol de la naciente institución. Una invitación al Club Sport Guayaquil para que enfrentara en agosto de 1911 al Sport Club Quito en Riobamba, no prosperó porque los porteños no tenían listo el equipo necesario para un compromiso interprovincial. La idea de programar el primer choque futbolístico entre escuadras de Quito y Guayaquil quedó en la bullidora mente de Manuel Seminario, quien nombró un representante en la capital para que contactara a los equipos de la ciudad. Las intenciones fructificaron y el diario La Prensa de la capital informó en mayo de 1912 que el S.C. Quito, el centro deportivo más antiguo e importante de esa ciudad, había acogido la insinuación de Seminario, preparando “Talvez para el 24 de mayo…el primer desafío regional contribuyendo de este modo a dar una nota nueva y simpática a nuestras fiestas patrias”. El partido no pudo pactarse para mayo y se fijó definitivamente para el 10 de agosto la fecha del histórico encuentro. Seminario aprovechó la postergación para enviar un cablegrama a su half estrella Jacinto Reyes Saona, quien se hallaba en París, para que tomara el primer barco y regrese al país a integrar el equipo.

El 1 de agosto de 1912, en las primeras horas de la mañana, a bordo del vapor Balao, se dirigió a Durán la delegación del Club Sport Guayaquil integrada por Carlos Aguirre, Enrique Guzmán Aspiazu, Juan Alfredo Wright, Marcos Plaza Sotomayor, Manuel Seminario, Martín Dunn, Nelson Uraga Suárez, César González Rubio, Alejo Madinyá, Jacinto Reyes Saona, recién llegado de París, Julio Básconez, Benjamín Rosales, Roberto Wright, Carlos Seminario, Ernesto Ycaza Toral y José Barriga, con el Dr. Wenceslao Pareja como médico. El 10 de agosto, en la cancha de El Ejido, ante un fervoroso público que no escatimó aplausos para los porteños, el Guayaquil, con Básconez; Madinyá y Uraga; Reyes, Dunn y González Rubio; Roberto Wright, Ycaza, Plaza, Juan Alfredo Wright y Seminario, en gran partido venció al Quito por 4 a 0 con una actuación sobresaliente de Martín Dunn Hart y del primer artillero del fútbol porteño, Marcos Plaza Sotomayor.

El 13 de agosto estaban de regreso los jóvenes “footballers” porteños. Desde las 2 de la tarde se puso en circulación una hoja suelta invitando a los guayaquileños a recibir a los vencedores. A las 4, a bordo del vapor San Pablo, se trasladó a Durán une numerosa comitiva. Al instante de llegar el tren, las 5.45 de la tarde, un estruendoso grito de ¡viva el team Guayaquil! Se dejó oír en el muelle y acto continuo los viajeros se embarcaron hacia Guayaquil. Eran las 6.30 cuando el barco atracó en el muelle, en cuyas inmediaciones se había congregado un numeroso público que aclamó a los vencedores y los acompañó al Club de la Unión, donde se brindó una copa de champaña por el triunfo. Desde la calle se escuchaban los hurras de un millar de personas y los aires musicales de la banda del Regimiento de Artillería Sucre No. 2, al mando del suboficial Agustín Mora, daban mayor realce a la celebración. Se conoció allí que la revancha había sido pactada para octubre en Guayaquil.

En el mes de las festividades de nuestra ciudad arribaron los quiteños para hospedarse en el Hotel Guayaquil. El campo de fútbol ubicado en el antiguo hipódromo de la actual calle Chimborazo empezó a ser invadido desde las 8 de la mañana del 12 de octubre para espectar la gran revancha. Carruajes, automóviles y coches se alineaban a un costado de la cancha. Con el arbitraje de Juan Grimm, ante seis mil espectadores, el equipo quiteño salió a la cancha con César Rodríguez como goal keeper; Enrique Moreno full back left y Jorge Almeida full back right; Leonidas Manrique left half, Alberto Campuzano center half y Enrique Portilla right half; Ernesto Monge right wing, Alberto Herbas insider right, César Monge center forward, César Monge insider left y Carlos Vizueta left wing. Con la misma ubicación en el lenguaje anglo del fútbol, muy común en el periodismo de la época, el Club Sport Guayaquil puso en el campo a Julio Básconez; Alejo Madinyá y Octavio Baquerizo; Julio Alzaldegui, Martín Dunn y Eduardo Puig; Pablo Valle, Rodrigo Arrarte; Marcos Plaza, Ramón Gallegos y Manuel Seminario. Los equipos se atacaban con rigor y sus defensas dejaban ver sus habilidades y conocimientos. La multitud aplaudía con entusiasmo y los vivas a cada equipo se escuchaban con frecuencia. Varias veces llegó el balón a las puertas del gol pero la infranqueable barrera de defensores lo contenía. Pasó el primer tiempo y después de un corto descanso se reanudó el juego con mayor interés. Las defensas siguieron predominando pese al empeño de los delanteros y ningún equipo pudo poner el gol de la victoria. A las 10 de la mañana concluyó el partido con el marcador en blanco.

Al oír el silbato del árbitro, los millares de personas que habían acudido al antiguo hipódromo prorrumpieron en vivas a los jóvenes deportistas y algunos jugador del C.S. Guayaquil condujeron en hombros hasta la puerta del escenario deportivo al presidente del S.C. Quito, Rafael de la Torre, quien, justamente conmovido, lanzó vivas al Team Guayaquil. Después los integrantes de ambos equipos fueron hasta el Hotel Guayaquil donde se brindó por el deporte nacional y la confraternidad deportiva y se sirvió un suculento almuerzo criollo. Manuel Seminario entregó al presidente del club capitalino una copa de plata donada por la Municipalidad para el triunfador. El representante de la casa cinematográfica Pathe anunció que había tomado una película del juego, la cual iba a ser exhibida en días venideros en el Teatro Edén. Una invitación a la fábrica de cervezas de don Enrique Gallardo y un banquete en el Club de la Unión cerraron las celebraciones de los primeros encuentros interprovinciales de fútbol.(Octubre 14 de 1990)