miércoles, 14 de octubre de 2009

Recuerdos dele viejo y querido Barcelona

Una gentil invitación de Simón Cañarte, Fausto Montalván y Jorge Delgado nos permitió estar presentes en la cena oficial de presentación de la Fundación Idolos del Astillero, nacida del entusiasmo de los viejos cracks del Barcelona de antaño. Un emotivo discurso de Simón hablando de los planes de la Fundación: amparo y protección para los ex futbolistas, palco para los viejos jugadores del Idolo en el Monumental si cuentan con la senbilidad de los actuales directivos del club para quienes construyeron la idolatría, una escuela de fútbol y otras muchas cosas. No pusimos enseguida en la onda de lo que pretende la institución. Luego, recuerdos, más recuerdos y anécdotas cuyos protagonistas eran Pajarito Cantos y el Mocho Rodríguez haciendo desternillar de risa al auditorio. Luciano Macías contó acerca de una de las famosas rifas del Pájaro en sociedad con el Loco Balseca. El Mocho narró la última propuesta de negocios que la había hecho Cantos y la gente no paraba de reír. Guido Andrade asumía el papel de fiscalizador de la Fundación. Se tocó el tema de la edad y allí saltó la liebre. Se acusó a Simón y Luciano de quitarse los años mientras Clímaco Cañarte se negaba a hablar de calendarios. Una linda noche propicia para las más gratas evocaciones de aquellos tiempos maravillosos del Estadio Capwell donde se edificó la grandeza del único ídolo del fútbol ecuatoriano.

Nosotros tuvimos la suerte de vivir esas épocas desde la general que daba a la calle Quito. Eramos niños pero ya vibrábamos con las victorias del ídolo. El jueves, donde el Ñato García, soberbio anfitrión, se reunieron dos delanteras del Barcelona campeón: la de 1950 y la de 1955. Juntos, como estuvieron en las noches de euforia en el Capwell, se hallaban el Mocho Rodríguez, veloz y astuto puntero que frenaba a raya haciendo pasar de largo a sus marcadores y marcaba goles magistrales, el Pájaro Cantos, genial e inspirado como no ha habido otro, el Cholo Chuchuca de los goles maravillosos, Pelusa Vargas, el cerebral e imaginativo conductor, y Guido Andrade, el alero zurdo de las jugadas increíbles. Millonarios, Deportivo Cali, Santa Fe, Alianza Lima, Magallanes y muchos otros se rindieron ante la clase de estos criollos incomparables. Con ellos, el Ñato Romo, que suplía su pequeña talla con una agilidad y valentía envidiables, y Fausto Montalván, el eje de la línea media que pasó a la historia: Montalván, Jorge Cantos y Galo Papa Chola Solís, la que frenó a Millonarios de Rossi, Di Stefano y Pedernera en la noche en que Barcelona se graduó de ídolo popular. Jorge Delgado dijo una gran verdad: ¡qué pena que en aquella época no haya habido videos y hoy sólo sean recuerdos los que nos quedan de esas jornadas gloriosas!

Cuando Pelusa bajó de volante y Guido hizo mutis, aparecieron en Barcelona Simón y Clímaco Cañarte para juntarse con el Pájaro, el Mocho y el Cholo. Parecía aniñados pero se ganaron el respeto por clase y varonía. Simón llegó primero en 1981 ante Reed club formando con José Jiménez, el puntero titular del Quinteto de Oro, Carlos Cabello, Chuchuca y Guido Andrade. Era técnicamente muy bien dotado, pero además muy fuerte y arrojado, a lo que añadía un tremendo “shoot”. El 15 de octubre de 1952, a los 16 años, jugando ante Panamá, su hermano Clímaco lo reemplazó como puntero izquierdo e hizo el cuarto gol de Barcelona. Fue un gran bautizo para uno de los mejores jugadores ecuatorianos de todos los tiempos. Desde entonces jugaron los hermanos Cañarte en el ala izquierda. El 20 de noviembre de 1954 Barcelona ganó a Valdez por 4 a 2. Los Cañarte hicieron dos goles cada uno y El Universo comentó “La efectividad de los hermanos Cañarte y labor velocísima de la delantera dieron el triunfo”. El 3 de noviembre volvieron a marcar dos goles cada uno ante Patria que cayó 5 a 1. El Universo expresó: “Hermanos Cañarte forman ala cuya eficacia se tradujo al marcar cuatro de los goles”. El 9 de febrero de 1957 Aucas, reforzado con Carlos Alume, Chalo Salcedo, Mariano Larraz y Clímaco, venció al poderoso Wacker de Viena. Clímaco deslumbró en una de las más soberbias actuaciones en canchas capitalinas, destrozó a su marcador Jozlicek y mancó un golazo. Maximilian Gold, entrenador de Wacker, declaró a El Universo: “Puedo asegurar que Clímaco Cañarte es un joven deportistas comparable a esos magníficos ases de Colombia y Argentina. Supera todos los trances difíciles con seguridad y fuerza en el disparo. Ecuador tiene en él a un hombre firme”.

También estuvieron Vicente Lecaro y Luciano Macías, firmes en el recuerdo de una afición que los hizo ídolos dentro del Idolo del Astillero. Luciano apareció muy jovencito el 21 de noviembre de 1953 para jugar nada menos que el Clásico, formando la defensa con Luís Niño Jurado y Carlos Pibe Sánchez en encuentro que Barcelona ganó por 3 a 1. En 4 de diciembre de 1954, en un amistoso, se jugó otro Clásico y Luciano debió marcar al Loco Balseca en el primer enfrentamiento entre ambos. Allí nació el más famoso duelo del fútbol nacional. Lecaro debutó oficialmente el 19 de mayo de 1957 en el Torneo de Reservas ante Emelec omo marcador de punta junto a Bolívar Sánchez y a Miguel Esteves. El 5 de junio Barcelona enfrentaba a Bangú. En el preliminar, Lecaro, jugando de Back central, ganó aplausos al anular al Tanque Romero para una victoria ante Everest. Cuando se produjo la catástrofe ante Bangú el Pibe Sánchez dejó el puesto y Lecaro apareció en el torneo oficial de primera categoría debutando ante 9 de Octubre el 26 de junio de 1957. En Barcelona y las selecciones nacionales Macías y Lecaro fueron inamovibles y han quedado en la historia como los mejores en sus puestos. Por eso les digo que fue una noche inolvidable. Tan cerca de los recuerdos departiendo con hombres y nombres gloriosos de un Barcelona al que añoramos cuando en los ratos de nostalgia nos vemos otra vez niños en nuestro sitio habitual del Capwell, como aquella noche del 12 de mayo de 1955 cuando Jorge Delgado le atajó de todo al Atlético Chalaco para una gran victoria de Barcelona por 5 a 1. (Octubre 28 de 1990)