miércoles, 14 de octubre de 2009

Guayaquil, campeón nacional de selecciones en 1949

Aunque en 1928 se llevó a cabo en el estadio de Puerto Duarte el llamado Campeonato Nacional de Selecciones que fue ganado ampliamente por Guayaquil, esa disputa fue organizada por la Federación Deportiva del Guayas por la posesión del Escudo Cambrian, por lo que oficialmente se considera que el I Campeonato Nacional fue el que organizó la Federación Deportiva Nacional del Ecuador hace 50 años en el viejo Estadio Guayaquil. Fue el 7 de diciembre la inauguración con el enfrentamiento entre Guayas y Pichincha y el de Esmeraldas con Manabí. Los esmeraldeños vencieron sorpresivamente a los manabas y Guayas, favorito para hacerse del título, empató con Pichincha a tres goles en flojo comienzo. Los porteños alinearon a Ignacio Molina; Luís Hungría y Eloy Ronquillo; José Merino (Vicente Aguirre), Arturo Zorro Zambrano (Jorge Peralta) y Luis Antonio Mendoza; Ernesto Cuchucho Cevallos, Alfonso Suárez; Enrique Raymondi, Enrique Gorra de Paco Herrera y Fonfredes Bohórquez. Por los pichinchanos estuvieron Santoliva; Angulo y Contreras; Quiñónez, Carlos Garnica, y Leiva; Delgado, Stacey, Pedro Alcívar, César Garnica y Freire. Los del altiplano se adelantaron con autogol de Ronquillo pero el veloz Gorra de Paco empató con un cabezazo de su especialidad. César Garnica despidió uno de sus famosos "garnicazos" pero Herrera volvió a nivelar el marcador. Carlos Garnica puso el tercero y Cuchucho, de penal, salvó el honor porteño cuando faltaban diez minutos de juego.

Al día siguiente, repuestos de los nervios del debut, los porteños salieron a enfrentar a Esmeraldas, equipo novato pero de arrestos como lo había demostrado ante Manabí. Guayas formó con Molina; Jorge Tolozano Laurido (Ronquillo) y Chocolatín Hungría; Mendoza, Peralta y Chento Aguirre; Cevallos, Saturnino Ortíz (Suárez), Alcívar, José Herrera y Bohórquez. Los esmeraldeños alinearon a Ortíz; Palacios y Echeverría; Tenorio, Barreiro y L. Flor; Jijón, Cortez, Rivero, Madrid y A. Flor. Guayas fue una máquina que arrolló a los norteños. "Jugó como la Academia" dijo Ralph de Campo en El Telégrafo para simbolizar el desempeño armónico, elegante y contundente de los jugadores locales que marcaron nada menos que 14 goles en lo que puede ser la mayor goleada en la historia del fútbol nacional en un encuentro oficial. El extraordinario Marino Alcívar, quien venía de triunfar en el fútbol de Cuba y Colombia, puso seis goles de todas las marcas, uno de ellos luego de seis toques de cabeza con Herrera. Bohórquez y Raymondi anotaron dos tantos cada uno y los restantes los pusieron Alfonso Suárez, y Jorge Peralta. Una sonora salva de aplausos despidió a los guayaquileños que ejecutaron aquella mañana una faena perfecta. En el preliminar, ante el asombro general, Manabí ganó a Pichincha por 3 a 2 y lo dejó fue de opción para la corona.

El 15 de diciembre de 1940 Guayas conquistó el centro nacional de fútbol al derrotar a Manabí por 8 a 0 en otra función de gala de los cracks porteños. Molina, Hungría, Laurido, Merino, Peralta, Mendoza, Cevallos, Suárez, Raymondi, Alcívar y Bohórquez fueron los actores de esa mañana excepcional e inolvidable. Los manabitas alinearon a Vincent; Rodríguez y Viera; Tucker I, Romo Leroux y Tucker II; Palma, Bodero, Cevallos, González y Montalván (Corrales). Eran tiempos en que la sutileza se mezclaba a veces con el bartoleo. Un destacado representante de la elegancia futbolística como fue Jorge Tolozano Laurido salió de su línea y rechazó el balón con violento puntapié. El esférico se elevó y reventó en el aire entre los aplausos del público. El juego se suspendió hasta que llegó el balón de repuesto. Al reinicio Vincent se lució ante tiros de Raymondi y Alcívar. Un tiro de Marino dio en la pierna de Viera y se introdujo en las mallas. Iban 26 minutos. Un minuto después Alcívar volvió a vencer a Vincent y no pasó mucho tiempo cuando un centro de Cevallos provocó un alboroto. Cuando parecía que el arquero manabita iba a controlar el balón surgió como de la nada el Maestro Raymondi para colocar el tercer gol. Otra vez el implacable Marino, a quien el Dr. Francisco Rodríguez en una crónica de El Telégrafo había llamado El apilador endiablado, derrotó a Vicent para llegar a fin de la primera etapa con un 4 a 0 favorable a los porteños. En la segunda etapa dos goles de Cuchucho, uno de Suárez y otro de Alcívar señalaron la diferencia: Guayas 8 - Manabí 0. El coraje y el entusiasmo de los manabas no bastaron para detener a "La Academia" como se bautizó a ese equipo porteño en el que destacaron Hungría y Laurido, impasables; Suárez indetenible con "su juego de cuerpo y su dribling"; Raymondi "con sus voleas impresionantes"; Alcívar "con su contundencia y sus intervenciones veloces" y Cevallos "con sus centros precisos". Fue hace cincuenta años que Guayas reafirmaba su indiscutible supremacía futbolera. Algunos de los actores de ese primer título nacional no están ya entre nosotros. Otros viven aún entre el olvido y algún esporádico recuerdo de sus contemporáneos. Nosotros rescatamos hoy de los viejos diarios la gloria que supieron dar a nuestro deporte los actores de esa gran jornada en que Guayas -Guayaquil- consiguió el título en el I Campeonato Nacional de Fútbol.
(Diciembre 16 de 1990)