sábado, 15 de diciembre de 2012

Viejos recuerdos del baloncesto guayaquileño


 

Introducido en los años 20 por  jóvenes guayaquileños, el básquetbol no había podido competir internacionalmente hasta mediados de la década de los años 30. En noviembre de 1934 se habló en los diarios de la posibilidad de que llegara a Guayaquil el poderoso Flecha, de Lima, el mejor equipo del afamado básquet peruano. Flecha había vencido al gran quinteto de Estrella, de Panamá, a Deportivo Olea, de Chile, y había paseado su clase por éste país en una gira victoriosa. El 8 de diciembre ya estaba en Guayaquil el conjunto peruano en cuya fila estaban figuras de la talla de Antonio Flecha, Antonio Ore, Luis Arbulú, Ricardo Navarro, Víctor Bacigalupo, Fernando Rossi y Augusto Sánchez.  Los jugadores sureños deslumbraron en los entrenamientos por sus ilimitados recursos y su velocidad impresionante. Ninguna crónica asignaba la menor posibilidad a nuestros quintetos. El 12 de diciembre, con el arbitraje de George Capwell, Flecha venció a LDE que poco pudo hacer ante el arrollador elenco. El 15 de diciembre cayó Emelec y cuatro días después fue Vanguardia el vencido, Parecía que Flecha se iba a ir invicto. El 22 de diciembre enfrentó al campeón Oriente que contaba en sus filas con el estudiante chileno de medicina Teófilo Constantino, al quiteño Luis Felipe Pato Cevallos que estudiaba en Guayaquil y a los porteños Adolfo Jurado González, Leopoldo Grunauer y Francisco Macías Burnham. Aunque el recién construido Coliseo Huancavilca estaba lleno al tope, todos los asistentes pensaban que Oriente sería vencido.
A las 10.15 de la noche apareció en la cancha el Flecha con Bacigalupo y Oré; Flecha, Arbulú y Navarro. Oriente puso a Grunauer y Cevallos; Macías, Constantino y Jurado.
El chileno fue imparable desde el inicio y Oriente se puso 7 a 0 para terminar el primer cuarto en ventaja 9 a 2. Flecha hizo cambios y Oriente seguía con sus cinco gladiadores. La actuación de Jurado era magistral. Constantino y Cevallos se agigantaban. Había una euforia increíble en el Huancavilca. 17 a 6 favorable a Oriente favorable a Oriente concluyó el segundo cuarto. Declinaron los porteños en el siguiente cuarto y el marcador se puso 17 a 16. Constantino se avivó y puso dos canastas pero Arbulú descontó.  21 a 17 concluyó el tercer cuarto, siempre Oriente adelante. Había llegado la etapa final. Si Oriente mantenía la supremacía iba a conseguir un triunfo histórico. Había gestos de preocupación en el banco guayaquileño: los cinco hombres estaban agotados y no se contaba con suplentes de la misma clase de los titulares. Cuando sonó el silbato Constantino se elevó y anotó. Luego fue el Pollo Macías el que convirtió. Constantino se erigía en la gran figura. Cuando faltaba poco cayó por cansancio. El público lo alentaba para que se levantara. El marcador estaba 27 a 19, Oriente arriba. Un pase magistral de Constantino a Jurado y éste se elevó para encestar justo cuando se escuchaba el silbato final. Oriente había vencido 29 a 19 y lograba la primera gran victoria internacional del baloncesto porteño y nacional ese 22 de diciembre de hace 56 años.

 

Uno de los más grandes equipos de la historia del basquetbol nacional fue el de Liga Deportiva Estudiantil de 1940. Integrado por Juvenal Sáenz, Víctor Caballito Zevallos, Carlos Flaco Ruíz, Gustavo Vargas, José Aguirre, Augusto Barreiro y Humberto Moreira, fue el primer en pasar la barrera de los cien puntos la noche del 23 de julio de 1940 cuando venció a Vanguardia por 124 a 54 en su marcha hacia el título de ese año. El 18 de diciembre de 1940 derrotó en memorable encuentro a la selección de Colombia por 52 a 47. LDE formó con Vargas y Aguirre; Zevallos, Ruíz y Sáenz. Al final ingresó Moreira. Por los colombianos jugaron Molina y Velásquez; Cobo, Mora y Baraya. Luego ingresaron Guardiola y Fuentes. El primer tiempo fue deslumbrante por las jugadas de Zevallos y Sáenz y los cestos espectaculares de Ruíz. 31 a 30 terminó ganando Liga. El cansancio que acusó Ruíz fue factor para que LDE bajara en su accionar y Colombia se pusiera en ventaja 46 a 41 en el segundo tiempo. En  esfuerzo sobrehumano Ruíz se repuso mientras las raudas entradas de Zevallos y Sáenz volvieron a elevar el marcador para una victoria magistral. El Telégrafo del 19 de diciembre dijo: “LDE fue anoche sencillamente maravillosa. Especialmente en el primer tiempo del encuentro sus hombres accionaron en una forma tal que el espectáculo que brindaron no sólo fue una agradable satisfacción para los sentimientos partidistas sino un verdadero recreo para cualquier fanático del básquetbol. Los dribles fantásticos de Zevallos, las corridas espectaculares de Sáenz, los remates certeros de Ruíz, los largos e impecables tiros de Aguirre, la segura actuación de Vargas, en fin, la coordinación perfecta de cinco hombres que cumplían su cometido con la precisión de una máquina. Fue un espectáculo espléndido que se lo agradecemos a LDE como guayaquileños y como espectadores”.

 

El 11 de diciembre de 1940 debutó formando en el Unión ante la selección de Colombia como internacional el incomparable Pablo Sandiford. El 21 volvió a medirse Unión con los norteños. Los locales formaron con Carlos Fuller y José Gabriel Capobianco; Samuel Cisneros, Humberto Benavides y Manuel Chedraui. Eithel del Valle sustituyó luego a Benavides y Sandiford a Chedraui. Fue esa la gran noche del moreno de Durán. Así comentó en el El Telégrafo el Dr. Francisco Rodríguez Garzón la victoria unionista y la actuación de los porteños: “Al salir de la cancha Pablo Sandiford, automáticamente ha entrado por la brillante y esplendorosa puerta de la fama. Todo lo que podamos decir de la actuación del moreno y enjuto player local sería un pálido reflejo de lo que constituyó su comportamiento en el court. Dinámico, escurridizo, pleno de fibra y calidad, se convirtió en el más notable jugador de su equipo y de todo el campo. Con una habilidad sin igual perforó una y otra vez hasta llegar a la obtención de 39 tantos el aro colombiano., en medio del desconcierto absoluto de la guardia rival que jamás pudo contener su vivacidad y precisión....Pero si la acción de Sandiford fue brillante, no podemos pasar por alto la forma en que cumplieron Capobianco y Fuller, quienes, con una firmeza y seguridad óptima, cumplieron a satisfacción la misión de controlar la alta y peligrosa delantera colombiana. En esta forma, si Sandiford decretó la victoria local, la guardia unionista de Fuller y Capobiando la consolidó”.

 

Fueron los que hemos relatado tres grandes episodios del baloncesto guayaquileño ocurridos en el mes de diciembre de hace 56 y 50 años, respectivamente. Desde ahora Juanito Sala, Pan de Huevo Aguirre, Pancho Flor, Shory Vásquez y el “súper pana” Enrique Avispa Matamoros no podrán decir que en esta columna sólo hablamos de fútbol.

(Diciembre 23  de 1990)